¡Hola!
1. Mi espacio elegido ha sido el bar de un conocido ya que, en donde vivo actualmente, no tengo realmente muchas opciones entre las que elegir. Es un bar/restaurante, pero solo he representado la parte del bar.
2. El recorrido que he decidido representar es el de ir desde la puerta de entrada (A) hasta el baño (B). Para indicar a un amigo cómo llegar hasta el punto B, le diría que, después de entrar por la puerta principal (A) debe seguir todo recto de frente hasta el final del pasillo, donde se topará de bruces con el baño, el cual no tiene puerta y tiene un espejo muy grande que se ve desde lejos.
3. El dibujado un mapa sencillo, pero bastante representativo el lugar. He colocado nombres que describen cada estancia por la que pasará mi amigo.

4. Mi estrategia para orientar a mi amigo es la sencillez. El baño está al final de un pasillo recto, no tiene que girar en ningún momento, pues creo que esa única indicación es suficiente y que, añadir explicaciones solo complicarían las cosas. Siento que , a veces, cuando no conocemos un espacio, es difícil orientarnos ya que realmente no sabemos en qué habitaciones podemos entrar, en cuáles no, si quizás nos equivocamos de camino y acabamos en un sitio donde no deberíamos estar, etc.
Para hacernos el modelo mental de un espacio solemos utilizar la descripción de puertas, pasillos, muebles, nombres que hay escritos en paredes o puertas, elementos de la decoración o colores de las salas que puedan llamar la atención (por ejemplo: ve al final del pasillo, donde está la lámpara roja y gira a la izquierda. Verás que el pasillo de la izquierda es verde).
Las señales necesarias para ayudarnos a navegar dentro del espacio son generalmente mapas y carteles con nombres y símbolos. Una anécdota que pasó hace alrededor de un mes y en la que yo soy la protagonista ocurrió en las pistas de esquí de mi pueblo. Era el segundo día de esquí de mi vida y fui a practicar este deporte sola por unas pistas diferentes a las del día anterior. Resulta que, en un momento del día, tras haber bajado varias veces las mismas pistas, decidí cambiar mi recorrido e ir por una nueva pista (la cual no estaba señalizada ni clasificada) que había en el camino. Resulta que cuando ya estaba en medio de la pista y no había marcha atrás, esta comenzó a volverse demasiado complicada para mi nivel. Me caí y perdí un bastón y un esquí en el camino de caída. Los esquiadores que vinieron a ayudarme para poder recolocarme los esquíes me dijeron que esa pista era roja. En ese momento entendí el porqué de mi caída. En conclusión, no señalizar las pistas de esquí puede llegar a ser peligroso.
Espero sus opiniones para debatir, lamento no haber podido representar un sitio más grande o más enriquecedor.
Saludos,
Josefina.
¡Hola Josefina!
Tengo que felicitarte por tu trabajo, me parece que tu informe está muy bien maquetado estéticamente y me gustan mucho los garabatos que pones a lo largo del documento, le dan un buen toque. Yo personalmente no me hubiese atrevido con un espacio tan complejo como una estación de esquí, pero se nota que lo tienes controlado jajaja
Mucho ánimo.
¡Hola Josefina!
Coincido con lo que dice Nicolás… yo tampoco me hubiese atrevido con un espacio tan grande y complejo como una estación de esquí… aunque también es cierto que nunca he visitado una, por lo que mis temores pueden estar influenciados jejeje
Me ha parecido muy interesante la distinción con colores que quieres aplicar en el lugar, todos ellos muy destacables sobre el fondo blanco del paraje. Como pequeño apunte y basado únicamente en una opinión, ¿no crees que quizás el color marrón de las cabinas se puede llegar a confundir con el negro?
Saludos,
Sandra